Nevado Chopicalqui

En agosto del 2006, con mi partner Flor (amiga de Huaraz), más conocida en el ambiente montañero como Flower, nos unimos a un grupito que salía hacía nuestro objetivo: el Chopicalqui. De sólo pensar me daba temor. Es bastante alto y además que iba medio debilucha ya que días previos, luego de bajar del Tocllaraju, me afecto el estomago.
La clienta del grupito era inglesa llamada Laura. Una chica muy fuerte. El aspirante Luis tenía muuucha paciencia.
El 4 de agosto salimos al campo morrena (4,950 m), a través de la quebrada Llanganuco. El bus nos dejo en la carretera e iniciamos nuestra subida por una arista de rocas mezcladas con hielo viejo. Casi 4 horas a paso tranquilo. La ubicación de este campamento es como un balcón con una vista privilegiada hacía el Pisco (5752 m), y sobre todo no deja de impresionarnos el Chacraraju (6112 m) realmente una de las montañas más técnicas y exigentes de nuestra Cordillera Blanca.
El 5 de agosto, salimos hacía el campo 1 (5,200 m), por un canal expuesto a caídas de rocas o cualquier otra cosa que pudiera escupir la montaña, por lo que hay que ir con el casco bien puesto. Luego ingresamos al glaciar muy agrietado por dónde se le mire, un laberinto de grietas, paredcitas. Había que hacerlo encordados. Casi 5 horas de ascenso. El Campo 1 es una planicie rodeada de grietas. Esa noche fue muy fría, sacudida por fuertes vientos.
6 de agosto,dormí poco, en mi cabeza sólo sonaba la canción “when a man loves a woman” de Michael Bolton. Nos levantamos a la 1 am, salimos casi a las 2:30 am. El viento era imparable, el frío pasaba como una flecha hacía lo más profundo de nuestro ser. Se sentía un fuerte entumecimiento en los dedos de las manos y los pies. Había que hacer movimientos sino nos congelábamos!. Desde el inicio sólo subidas y subidas. Bordeamos por la izquierda y subimos la primera pared para llegar a una explanada. De repente un camino muy angosto y a los costados sólo era oscuridad, estábamos al borde de una enorme grieta, había que pasarlo rápido. No había huella por ningún lado, pared tras pared, grieta tras grieta. El amanecer color naranja, uno de los más hermosos que he visto, vestía al Huascarán que estaba a nuestras espaldas. Pero el frío era tan doloroso que no queríamos ni tomar fotos. Llegamos a una zona de derrumbe, enormes trozos de hielo nos ayudaron a cruzar otra grieta que nos llevaría a subir una pequeña pared muy aérea de hielo de casi 90 grados. El Chopicalqui es como una torta de varios pisos, unos más largos que otros. Seguíamos nuestro ascenso buscando la mejor ruta, la pared que nos llevaría a la ante cumbre, es de casi 100 metros. Descansamos un buen rato antes de continuar hacía la cumbre en forma de ola. Felizmente calmo el viento y estaba más abrigado. Un hermoso día despejado y soleado. Descansamos, comimos y continuamos nuestro ascenso. Para subir la última pared, muy expuesta por cierto (era mejor no mirar atrás), había que cruzar una enorme grieta. Llegamos a la cumbre casi a las 2 de la tarde!. Muy agotadas, pero muy, muy felices. Es todo tan hermoso desde ahí arriba. La cumbre es una delgada arista. Bajamos rápido pues nuevamente los vientos nos castigaron al igual que la temperatura. La noche nos cogió bajando. Llegamos al campamento casi a las 8 pm con hambre, frío y sueño atroz. Un largo día, pero lo logramos. ¡No lo podía creer!.
7 agosto bajamos al campo morrena a recoger algunas cosas que habíamos dejado y proseguimos nuestra bajada hasta la carretera, de ahí a Yungay y finalmente a Huaraz!. Seguía perpleja de semejante fuerza desplegada.
Como siempre fue tan triste despedirse de la montaña. Aquella que nos ve hasta en los momentos de flaqueza y está ahí sin decir nada. Sólo observándonos y esperándonos. Nunca había sentido el frío tan doloroso..Gracias Flower por darme ánimos en los momentos más duros.

Fotos:

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