Nevado Copa

Era julio del 2006 cuándo decidimos subir al Nevado Copa con mi gran amigo César.
Llegué a Huaraz el 22 de julio, y me encontré en el hotel con un grupo de amigos del club: Axel, Juanca y Nicolas, quienes estaban alistándose para salir al Pisco.
César y Yo compramos todo lo necesario en el mercado: café, leche, cocoa, sopas, tallarines, aceitunas verdes. Qué lujo!.
Esa noche, Giancarlo me re recomendó tener mucho cuidado con la canaleta, pues ¡ya hubo muertos! Y caen piedras. ¡Que motivación!.
Llegó el ansiado 23 de julio, Feliz cumple Cesar! Salimos en auto desde Marcará rumbo a Vicos. La música en el auto daba muchos ánimos, así como el clima. Cielo azulito .Pedí prestado el CD para el campamento.
Nos esperaba el arriero con tres burritos. Y empezó nuestro largo ascenso por un camino hermoso y bien marcado, lleno de árboles. En todo momento teníamos a la vista al Huascarán.
Llegamos a nuestro campo base (4600 m), cerca de la Laguna Legiacocha. Ahí estaba el Copa con sus 6188 metros, un pared oeste intimidante. A la derecha el nevado Vicos, se veía pequeño al lado del Copa. Ah y la famosa canaleta no se veía tan mal, pero igual me asustaba.
Nos acomodamos en un corralito que había en la zona. Armamos la carpa y almorzamos.
El resto de la tarde, pusimos el CD que nos prestaron y fue cayendo el sol pintando de naranja al Copa. Era imposible no dejar de contemplarlo. La canción favorita del CD era “No estás solo” de Michael Jackson. No puedo negar que estar en la montaña en el atardecer es tan romántico, sólo dan ganas de que el tiempo se detenga. Nuestro espíritu empieza a volar.
Preparamos nuestro lonche un café con leche, panes y aceitunas. El frío ya se hacía sentir.
Cuando uno va a la montaña la perspectiva desde abajo nos da una falsa impresión sobre la inclinación del camino, así como el estado y composición del mismo.
Al día siguiente después del desayuno, salimos rumbo al campo morrena (5200m), bordeamos la Laguna Legíacocha y empezamos a ascender por un camino de piedra en dirección izquierda, hacía la canaleta. Es recomendable usar casco y pasar lo más temprano posible y rápido para evitar que alguna roca que cae nos alcance.
Esta canaleta tiene una inclinación entre 50 y 60 grados (más arriba) y estaba compuesta de rocas y hielo adherido a las rocas lo que hacía difícil subir con la mochila pesada y sin crampones. Para salir de ella, usamos una cuerda. Ingresamos al glaciar zigzagueando hacía la izquierda. Era la primera vez que subía sin crampones. ¡wou! me sentí feliz por el logro.
César ya estaba armando la carpa sobre una roca al lado del glaciar agrietado. Nuestra ubicación era un balcón desde dónde podíamos divisar la ciudad. Después de almorzar descansamos un poco, porque la subida si que nos dejo algo exhaustos. La tarde fue una sesión fotográfica.
Nos acostamos temprano, el cielo estaba despejado, esperábamos, bueno rezábamos porque el día siguiente fuera así de limpio.
La madrugada siguiente, tomamos algo caliente y nos abrigamos hasta los dientes. Por la experiencia de César, decidimos salir a las 4 am cuando haya algo de luz debido a que el Copa se caracteriza por tener miles de grietas, parece un queso. Al empezar nuestro ascenso ya estábamos atravesando una cavidad.
Subíamos bordeando el flanco derecho, siempre. Las grietas venían una tras otra, algunas casi ni se veían otras eran peligrosas. Había que tener mucho cuidado.
Fue espectacular ver los primeros rayos de sol sobre el Huascarán, mientras descansábamos un rato tomando algo caliente pues los rayos de sol aún no nos daban. No hay dinero que compre ese momento ni muchos otros en la montaña.
La naturaleza es tan admirable, tan hermosa. Para ver eso, ella nos pone al límite, nos hace sufrir de cansancio, de frío, pero nos recompensa con lo más hermoso que podamos imaginar.
Ahí estábamos César y Yo en un punto que nadie se imaginaría que había dos personas contemplando tan magna creación.
Desde ese punto mi paso fue más lento, ya sentía el cansancio y parábamos más seguido.
Lastimosamente el clima se “cerró”, llegamos a la cumbre casi a las 9 am y no se veía más que nubes y nubes. Dicen que la vista desde allá arriba es chévere, pero igual no me sentí mal después de todo lo que había podido apreciar. Así es la naturaleza.
Descansamos un rato, para mi mala suerte se acabaron las pilas de mi cámara así que sólo filmamos algo. César llamó a la escuela desde la cumbre y nos felicitaron.
Bajamos rápido por un camino más directo antes que se cierre más el clima. Recogimos nuestras cosas del campo morrena. La bajada por la canaleta si fue muy pesado y peligroso, caían las piedras, de las que tanto había escuchado, hasta que vi venir una hacía mi, sólo espere y zas!, felizmente sólo me dio en el muslo. César grito, para que baje más y me proteja detrás de una gran roca y eso hice no se como. El peligro esta hasta salir completamente del camino de la caída de piedras, pues estás rebotan.
Bajamos al campo base a donde llegamos cerca de las 4pm.Yo estaba “molida” físicamente. Esa canaleta me puso los pelos de punta. Abajo ya me sentía muy agradecida porque llegamos sanos y salvos. Así que nos celebramos con un buen lonche.
En la noche nevó. El amanecer estaba todo blanquito. A las 9 am ya estaba el arriero con los burritos para recogernos y bajar a Marcará!.
Esa noche comí una rica pizza con su ensalada. Hummm… ¡delicioso!. ¿¿Vale repetir??

Vista del Copa desde Marcara