Cusco, Qosqo

La primera vez que estuve en Cusco fue para el viaje de promoción del colegio. Fuimos en ómnibus particular desde Lima. Cuándo llegamos a Cusco éramos parte del asiento. Fue tan largo. Llevábamos kilos de pastillas para el soroche. Me las tomé casi todas en alguna abra. El bus era muy grande como para dar la vuelta en alguna esquina de las calles de Cusco. Había llovido aquella noche.
Visitamos Sacsayhuaman, Ollantaytambo, Valle Sagrado y por supuesto Machu Picchu. Al menos se podía visitar con tranquilidad sin tener que esperar turno para tomarse una foto.
El siguiente retorno fue para hacer Caminos del Inca, con Rocio y Axel. Ah! Nuestro primer trekking largo. Para leer sobre está aventura haga click aquí.
El siguiente viaje a Cusco fuímos con Adin, un amigo guía y chef. Llegamos hasta Paucartambo, donde se encuentra la famosa patrona: “Virgen del Carmen”. Durante el viaje se divisa el Valle y el Río de Urubamba.
Paucartambo es un pequeño pueblo de casas blancas con balcones azules, al borde del Rio Mapacho. Hay construcciones coloniales. Una famosa es el Puente Carlos III, nombre del rey de España en aquella época quién dispuso esta construcción. Este pueblo es la puerta de ingreso al Parque Nacional del Manu.
Otro pretexto para volver a Cusco fue para mi cumpleaños. Viajé con mi madre, vía Arequipa (dónde pasamos unos días). Esta vez no fuimos a Machu Picchu, sino hicimos visitas más cercanas a la ciudad. La ingrata noticia fueron los precios de hospedaje e ingreso para peruanos a Sacsayhuaman. El hospedaje que tomamos en Cusco, carísimo, para la pobre infraestructura. El precio variaba si la habitación tenía mayólicas, alfombras, etc. Y encima no nos quisieron devolver ni el 50% de lo pagado. Mereció una denuncia a Indecopi.
En cuanto a las tarifas para peruanos, realmente inaccesible. Sólo por ingresar a Sacsayhuaman, sin comprar el boleto turístico, nos querían cobrar 70 soles por persona y ¡sin guía!. Un abuso del INC disque para preservar el patrimonio, pero y ¿dónde esta el INC a partir de las 6 de la tarde?. A esa hora podemos ingresar sin pagar. ¿Quién cuida el monumento a partir de esa hora?. Incluso encontramos algunos extranjeros bebiendo. Muy mal!.
Luego de esa experiencia, a pesar de todo regresé a Cusco el 2008 con Caro, David, Karina y Yo luego de nuestro trek a Choquequirao. Nuestros amigos quedaron más que asombrados de la arquitectura cusqueña. Era de esperarse!. Pasamos bonitos días en Cusco, buena comida, noches de encanto.
También se quedaron asombrados del costo para los peruanos. Viajamos en el Vistadome de Perurail, un asalto a mano armada $90 por persona. Quizás para visitantes de otras partes del mundo sea normal, pero para nosotros, no. Llegamos a Machu Picchu, para mala suerte un día lluvioso, demasiada gente y si no vas con guía estás pérdida(o) porque no hay quién te informe si es que no pagas.
Antes de nuestra partida y despedida, pues Caro y David continuaban su viaje a Bolivia, visitamos Pisaq o P’isaq y su colorida y famosa feria artesanal. Contratamos un auto (25 soles) para que nos lleve a los restos arqueológicos de la zona. Sorpresa!, ni un rastro del INC. Ingresamos por Qanchisraqay, desde ahí se emprende una caminata para recorrer cada uno de los sectores del complejo arqueológico hasta llegar al sector Intiwatana, es un lugar religioso. Desde este sector se tiene una vista del valle. Este recorrido tiene algunos pasos angostos por lo que deben de tener cuidado las personas que sufren de vértigo.
En el sector religioso encontramos a un grupo de turistas haciendo un ritual a la Pachamama. Todos miraban hacía el sol levantando los brazos.
El atardecer en este lugar es inolvidable, ese contraste del verdor del valle y los cerros, el color de las piedras, el cielo azul. No hay nada que se compare.
Esperemos que el INC cuide nuestro patrimonio como debe ser y no para llenarse las arcas.
A pesar de todo, Cusco siempre será un lugar misterioso, místico, acogedor. Lleno de historia. Es nuestro orgullo así como cada pueblo, cada campesino de este Perú.
Esperemos que el dinero que recibe Cusco se vea reflejado en la calidad de vida de sus habitantes, aquellos a quienes debemos agradecer por preservar esos campos tan coloridos, esas costumbres, esa forma de ser del hombre andino descendiente de los Incas. Eso que los turistas admiran quizás más que nosotros los peruanos.
Al estar en Cusco, Caminos del Inca Machu Picchu, Huanuco Pampa, Cajamarca, Pisaq, Urubamba, Choquequirao siempre me pregunto “¿acá estuvo un inca?”, ¡está es su herencia!.
Fotos:

1